paroles de chanson




Tenemos en la cabeza cincelados los derechos
Bendita sea de hecho la Revolución Francesa
Pero la vaina no es esa sino que la amnesia o gloria
Se ensaña con nuestra historia y toca
A grito cantado al club del desmemoriado
Refrescarle la memoria
Tenemos derecho a cierta sobredosis de pecado
Y a usar los libros sagrados
Para abonar una huerta
Para cuñar una puerta
Para guardar los recibos
Qué tiemblen los erosivos vendedores de preceptos
Para todos sus conceptos hay un anticonceptivo
Derecho a cambiar de trenes, de sexo, de Dios
De idea, de superhéroe, de aldea
De equipo, de amor, de genes
Y el que no lo acepte tiene, como todo analfabeta
Derecho a su pataleta hasta que un buen ciudadano
Con Constitución en mano venga y le calle la jeta
Y tengo derecho, ojo, a expulsar de mi parnaso
A políticos, payasos, mamertos y boquiflojos
Un mandamiento yo escojo de aquí al dintel de mi fosa
Amar a todas las cosas por encima de Dios Padre
Griten, escupan o ladren los que nos ponen esposas
Derecho a esquivar los podios, a eludir las competencias
A valorar la existencia no como un ángel custodio
Para quien un episodio vale si a puños y codos
Llego a la meta de modo que nadie llegue primero
Más que al mejor zapatero busco al más feliz de todos
A desechar tres razones para creer en las cosas
Autoridad, odiosa presumir de pantalones
Revelación, pues supone que tu inteligencia es nada
Y tradición, por su velada lección de autosuficiencia
Si no me dan evidencias el resto son babosadas
Tengo derecho a reírme de quien se emborrache y luego
Biblia en mano lance fuego contra el cannabis
Y afirme que hace falta pulso firme para salir adelante
Quien chupe anís embriagante y hable de hierba espantosa
Sólo es una de dos cosas: muy falso o muy ignorante
A que el amor me conmueva sin importar el estuche
A que los curas escuchen desde el sopor de su cueva
El son de la luna nueva bailado por dos mujeres
¿Querías borrar placeres y arrebatarnos el saldo?
Pues tenga señor lecaldo las dos tazas que no quiere
Derecho a que no me digan cuál es el modo correcto
Cuál el camino perfecto, dónde vaciar la vejiga
Ni Castro ni Ronald Reagan, ni Bakunin ni Sor Juana
Tengo derecho a una sana vocación por la estampida
Y a dilapidar mi vida
Y a dilapidar mi vida
Y a dilapidar mi vida
Y a dilapidar mi vida
Como se me la gana





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