paroles de chanson
Tuve
la
suerte
y
el
honor
de
trabajar
junto
a
Aníbal
Troilo,
en
Mar
de
Plata,
allá
por
1973.
Aníbal
Troilo,
un
referente
superlativo
de
Nuestra
música
popular,
del
tango.
Yo
era
muy
pibe
como
para
entender
, Se
suponía,
el
idioma
profundo
del
tango.
Pero
todas
las
noches
me
Acomodaba
en
un
rinconcito
para
escuchar
al
Gordo,
el
Gordo
como
Lo
llamaba
el
pueblo
al
querido
Pichuco.
Entre
las
luces
de
la
Escena
se
perfilaba
su
figura
redonda
recostado
sobre
el
bandoneón
Que
como
un
niño
rezongón
gemía
sobre
su
regazo.
El
momento
más
Hondo
era
cuando
aquella
profunda
mano
zurda
se
estiraba
en
un
Responso
de
una
nota
que
a
uno
le
movía
el
alma.
Una
nota
en
la
Que
cabía
la
filosofía,
la
tanguez
más
espesa,
ese
barro
de
vivir
Y
haber
vivido,
la
mirada
comprensiva
del
que
está
de
vuelta,
esa
Sonrisa
de
los
que
aprendieron
a
convivir
con
las
penas
y
los
Desengaños
y
están
avisados,
rodeados
de
suicidios
y
mentiras
de
Color.
Hasta
la
médula
llegaba
la
nota
de
la
mano
zurda.
Cuando
de
Vez
en
cuando
me
da
por
revolver
la
valijita
de
las
fotos
sepia
Las
que
como
decía
Miguel
Hernández:
"Algún
día
se
pondrá
el
tiempo
Amarillo
sobre
mi
fotografía",
me
muestran
que
sí,
que
el
tiempo
Existe,
y
uno
pasa
en
él.
Vuelvo
a
oír
la
nota
larga
de
la
mano
zurda
La
edad
me
duele
como
un
bandoneón
La
nota
larga
de
la
mano
zurda
Como
un
gato
atorrante
el
corazón
Vaga
por
los
techos
ciegos
de
la
bruma
Va
herido
de
nostalgia
y
desamor
Entre
el
amanecer
y
la
basura
Como
hojas
secas
en
el
ventarrón
Se
van
mis
ojos
en
la
melancolía
Y
en
el
lerdo
letargo
del
reloj
Se
vuelve
arena
el
paso
de
los
días
Me
siento
medio
orzai
en
un
rincón
Y
estoy
desheredado
de
la
vida
Sepia
las
fotos
viejas
Donde
atrapamos
la
primavera
Y
el
agua
clara
de
la
inocencia
En
la
evada
arco
iris
del
amor
Cuando
el
polen
de
la
vida
Fecundaba
el
corazón
Que
latía
enloquecido
Siempre
en
flor
Igual
que
un
paria
ahogado
en
soledad
En
una
isla
rodeada
de
naufragios
Voy
tirando
botellas
sin
parar
Con
mil
mensajes
de
socorro
en
vano
Entre
la
amnesia
honda
de
ese
mar
Por
el
que
nunca
pasa
ningún
barco
Y
con
los
brazos
rotos
de
pena
Desenredando
el
nudo
del
olvido
Y
al
fondo
de
la
bronca
y
el
rencor
Sigo
aguantando
siempre
por
instinto
Vivo
esperando
esa
voz
en
mi
interior
Que
no
me
deje
caer
en
el
abismo
Sepia
las
fotos
viejas
Donde
atrapamos
la
primavera
Y
el
agua
clara
de
la
inocencia
En
la
evada
arco
iris
del
amor
Cuando
el
polen
de
la
vida
Fecundaba
el
corazón
Que
latía
enloquecido
Siempre
en
flor
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